Palabrotas

Lo que hace posible que leas esto

12
Ago
2010

Nueva época

Mantener un blog es complicado, requiere tiempo, sobre todo, y conocimientos. Si además lo centramos en un tema, necesitamos que la vida cotidiana nos permita escribir los post con la rigurosidad que los lectores se merecen. Y, en esta vida, casi nunca es posible, al menos en un post amateur como este.

El curso pasado este blog moría de inanición y pensé muy seriamente abandonarlo a su suerte, dejarlo morir. Pero tengo cierto sentido del deber con los lectores que me han acompañado a lo largo de estos años, así que es tiempo de mudanza.

A partir de ahora, abrimos los temas de esta bitácora, perdemos didactismo en favor de la provocación.

Gracias y bienvenidos a Palabrotas (2ª época).

11
Jun
2010

Una letra hispana para el Word

Word es un programa de Microsoft que nos permite diseñar nuestros propios escritos. Hasta aquí nada nuevo. Microsoft es una empresa estadounidense. Esto tampoco es nuevo. En Estados Unidos se habla inglés y, ahora viene el detalle, por lo tanto, Word está pensado para la tradición tipográfica del inglés, aunque usted tenga activada la opción en español.
Por ejemplo, por defecto, la opción de párrafo que aparece es la «bandera» (tradicional en el diseño editorial del inglés) y no el justificado (la del español o el italiano), tampoco aparecen el sangrado de la primera línea o las comillas latinas («») típicas de las lenguas romances. Si nos ponemos tremendos, es un rasgo más de imperialismo, pero la culpa no la tienen los programadores estadounidenses, sino nosotros, que desconocemos la tradición tipográfica, enorme y riquísima, del español.
Una muestra de ello son las tipografías que, desde hace muy poco, se están recuperando. Unos tipos duros ponen a nuestra disposición la letra Ibarra y, muy pronto, la preciosa Peleguer. En Windows basta con ir a Inicio >> Panel de control >> Fuentes y arrastrar dentro los iconos de las nuevas letras que nos hemos descargado.

27
May
2010

¿Qué es un e-reader o un e-book?

[Esta entrada fue escrita en colaboración con Javier Martín de la biblioteca de la UEM para la revista interna Conecta2.]

En los últimos meses se han sucedido un gran número de noticias y acontecimientos en la industria editorial y tecnológica que han tenido como protagonista al libro electrónico (e-book). En cualquier caso, es fundamental no confundir las novelas o ensayos (libros digitalizados, o e-books, disponibles en varios programas de lectura de texto como PDF o Word) con la herramienta que usamos para leerlos (un lector electrónico o e-reader).

Sin embargo, el libro electrónico, es decir una obra literaria digitalizada, no es algo nuevo, desde hace ya casi dos décadas ha habido diferentes proyectos e iniciativas encaminadas a conseguir que un libro pueda leerse en un dispositivo digital. Nuestra biblioteca, por ejemplo, fue la primera en España en ofrecer a sus usuarios/clientes una colección de 471 libros electrónicos de carácter académico. Sin embargo, la dificultad de leer en pantallas por las molestias que supone y por la falta de costumbre junto a factores como la escasa oferta de títulos provocó el escaso éxito de los primeros libros electrónicos.

Este tipo de libro electrónico no respondía en absoluto a las necesidades y expectativas del público general, habría que esperar a que la tecnología encontrase solución a estas deficiencias y a que los editores (comerciales) comenzasen a editar y distribuir contenidos digitales de gran demanda entre los consumidores, como los bestsellers.

En noviembre de 2007 se presentó oficialmente Kindle, el lector de libros electrónicos de Amazon, basado en una tecnología nueva, la “tinta digital”, que superaba el problema de las pantallas tradicionales. La experiencia de leer en tinta digital no tiene que ver nada con leer en otro tipo de pantalla: no hay retroiluminación, el ojo no se cansa, la batería sólo consume energía cuando se “pasa página”, los perfiles de las letras son más nítidos y no refleja la luz solar. Todo ello hace que la experiencia lectora sea incluso superior a la del papel. Si le sumamos la posibilidad de ampliar el tamaño o la orientación de la letra o la capacidad de proporcionar acceso a nuestra biblioteca personal a cualquier hora y en cualquier lugar tendremos las claves del éxito del Kindle como lector electrónico.

Por otra parte, el bajo precio de las obras digitales distribuidas por Amazon (inferior a 10 dólares) era un poderoso estímulo para motivar al lector a la hora de escoger entre una edición impresa y una digital. Por si esto fuera poco, la compra de un libro electrónico permitía su lectura de forma instantánea sin tener que esperar la llegada del correo. Finalmente, desde el punto de vista de la protección de los libros electrónicos frente a las copias ilegales, había sólidos argumentos para convencer a cualquier editor: el canal de venta y distribución de las obras a cada Kindle estaba controlado al 100% por Amazon, no había forma de sacar o meter un contenido digital en el soporte sin que Amazon lo supiese, esta era la mejor garantía para los editores respecto a la protección de sus obras digitales frente a la piratería.

Para las bibliotecas, la aparición de los e-readers supone una oportunidad y un reto. A pesar de las limitaciones anteriormente descritas y a que a la mayoría de las editoriales están más interesadas en la edición digital como un nuevo nicho de mercado que en una mayor difusión de sus títulos, los e-readers permiten una nueva forma de difundir contenidos; y no sólo los ofrecidos por la industria editorial. Son ya muchos los autores que publican sus obras directamente, bajo licencia Creative Commons en la red. Estas licencias conceden al lector de una obra una serie de derechos más o menos permisivos que el autor ha definido previamente: libertad para citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerla públicamente y con diferentes restricciones, no permitir el uso comercial o respetar la autoría original.

Por otro lado, desde el punto de vista de la Educación, son muchas las implicaciones a explorar: ¿se leerá más?, ¿qué tipo de libros?, ¿dejaremos de leer en línea para leer saltando de libro en libro haciendo literales los procesos intertextuales?, ¿incluirán los próximos libros de texto vídeos y música?, y ¿cómo afectará todo esto a la enseñanza? En este sentido, la biblioteca de la UEM, participa en 2010 en un proyecto de investigación interno junto a tres Facultades en el que participan docentes y alumnos en el análisis del e-reader y de los contenidos digitales como herramientas para innovación en la docencia y en el aprendizaje. El resultado de la prueba determinará si el e-reader y los contenidos digitales utilizados han supuesto una mejora de la práctica docente y del perfil competencial de los alumnos.

En nuestra opinión, el futuro del libro electrónico y de los e-readers es halagüeño, han venido para quedarse y convivirá con el libro en papel, un soporte que no morirá aunque quizás quede un tanto relegado. En cuanto las editoriales comprendan que una edición digital no puede valer lo mismo que una edición en papel, puesto que no hay gasto de impresión, almacenamiento, o distribución, y cuando los lectores electrónicos se vendan por el precio que realmente deben tener (no más de 200€) empezaremos a ver al libro electrónico como un objeto cotidiano en nuestras vidas.

Un ejemplo cercano del uso de estos soportes lo tenemos en nuestra universidad, en la lectura de la edición digital instalada en un e-reader de El factor humano de John Carlin el pasado 23 de abril, Día del Libro, y en homenaje a Nelson Mandela con motivo de su próxima investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad Europea de Madrid.

Ah! y te invitamos a consultar los títulos de “e-books” disponibles en la Biblioteca

Javier Martín. Biblioteca
Jorge Jiménez. Facultad de Artes y Comunicación

19
May
2010

¿Por qué estudiar Periodismo?

Porque nunca el Periodismo ha sido tan necesario, nunca ha tenido tanto futuro. El Periodismo, además de un oficio apasionante, es una herramienta de libertad. Elvira Lindo lo corrobora hoy en El País:

«Ojalá que los futuros periodistas se rebelen. Ojalá que a pesar de enfrentarse a un escenario complicado intuyan que hoy el periodismo es más necesario que nunca y sean conscientes de que los medios, engolfados con el politiqueo, están ignorando esas historias anónimas que definirían el extraño momento que estamos atravesando. Ojalá que no sean cínicos, que ejerzan una crítica implacable contra esos personajillos que desde hace tiempo inundaron las pantallas y no han servido más que para sembrar la creencia de que es legítimo ganar dinero sin hacer el mínimo esfuerzo. Ojalá que no sean mansos y no se dejen arrastrar por esa corriente venenosa que consiste en acudir a las ruedas de prensa para tomar nota sin rechistar. Ojalá que sean tan honrados como para desconfiar del político que les paga un viaje convirtiéndoles en parte de su corte. Ojalá que entiendan que el mejor periodista, en contra de la práctica tan habitual en España, es el que se mantiene lejos del poder, no el que alardea de estar en la pomada. Ojalá que defiendan la dignidad de su oficio y que aspiren a ser profesionales y no eternos amateurs. Ojalá que tengan el amor propio necesario como para dar más de lo que se les pide, y que no lo hagan por el medio sino por ellos mismos. Ojalá que entiendan que en esta situación económica que va a cambiar la vida de varias generaciones es necesario darle voz a los olvidados y sólo un buen periodista puede hacerlo. Dada la precariedad del empleo, la docilidad es tentadora, pero ojalá que no sean dóciles, porque al margen de la invasión de los opinadores, que de manera gratuita exaltan (exaltamos) los ánimos de los ciudadanos, nos hace falta información. Ojalá que haya una nueva generación batalladora que demuestre que el periodismo sigue vivo, que a lo mejor los que estamos un poco muertos somos nosotros.»

16
Abr
2010

Sí, queremos ¿qué?

Yes, we want reza el lema de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid para promocionar la educación bilingüe en los centros públicos. Una campaña que busca el parecido con el celebérrimo Yes, we can del presidente Obama que, por trillada, es muy poco original. Sí, queremos sería su traducción al español, pero en ambos idiomas cualquier hablante notará que algo no va bien, suena raro, parece que falta un elemento.
Efectivamente, querer es un verbo que exige sujeto (claro), pero también que el hablante sepa qué es lo que se quiere, es decir, necesitamos un objeto directo. Este tipo de verbos se llaman transitivos. Si no especificamos el objeto, la oración queda coja ya sea en inglés o en español. Un error evidente que tira abajo toda una campaña.
No le vendría mal a la Consejería, puestos a gastar el dinero de todos en promoción, haber contratado un asesor lingüístico amén del consabido departamento de Márquetin.

05
Abr
2010

La primera «Generación Nini»

Los veranos son largos en la pubertad. Terminas el curso siendo un niño y vuelves en septiembre con bigote y con una voz ronca de la que tus cuerdas vocales se quejan con gallos. Esa extensión de tiempo se hace casi infinita cuando vives en los suburbios de Madrid y no tienes pueblo al que volver en el estío. Entonces, el aburrimiento se combatía desde el parapeto del canal único de televisión, a la hora de la siesta, y las estanterías de biblioteca pública que no cerraba en agosto. Fue allí donde conocí a un tal Miguel Delibes.
Nos encontramos por azar un día insípido de verano. Alguien lo dejó sobre el carro de libros para ordenar y no pude resistir el hojear un volumen que firmaba con el sonoro título de Las ratas. Confiaba en encontrarme una historia de paisajes maravillosos, con personas capaces de entender a animales extraños, con niños más sabios que sus mayores, con hablares y costumbres peculiares, típicos de quien vive lejos de la civilización. Y así fue. Para un niño como yo, la Castilla rural resultaba tan lejana como La tierra Media. Sí, Delibes era pura ficción, pero había algo más, algo que yo no sabía nombrar y se quedaba en la memoria para siempre. Mucho se ha escrito del vocabulario y los giros dialectales que Delibes rescataba en sus obras. Pero si hay algo perdurable en la memoria colectiva son sus personajes. Quizás porque eran verosímiles y maravillosos al mismo tiempo.
Nini, el protagonista de Las ratas es un buen ejemplo. Un niño que acumula la sabiduría de todo el pueblo y, por eso, respeta a la Naturaleza que le da sustento en forma de ratas de agua; un niño capaz de matar cerdos con una pericia que deja atónitos a los adultos; que vive libre, sin colegio (oh, maravilla de nuevo), en una cueva. Nini se quedó por siempre conmigo. Más tarde se le unieron otros personajes de Delibes, como Daniel el Mochuelo de El camino, Azarías de Los Santos Inocentes, o Cipriano Salcedo de El hereje. Con ellos conocí su mundo, pero, sobre todo, pude entender mejor mi mundo.
Había algo en sus historias que consolaba a toda esa generación que tuvimos que leer El camino por ser parte del canon —«eh, tío, pero El camino mola, ¿eh?», decíamos en el recreo—. Ese algo que luego fui buscando, con más o menos éxito, era el mismo que hallé por primera vez esa tarde de verano al leer la última línea de Las ratas. Efectivamente, en septiembre volví a clase cambiado, había conocido a Miguel Delibes: había conocido la literatura.
[Publicado en UEMCom News.]

24
Ene
2010

Mis dos meses con un lector electrónico

Los Reyes Magos me trajeron con anticipo un lector electrónico (o ereader), en concreto, el Sony PRS 600 desde EEUU. Llevo dos meses de uso intensivo, así que aprovecho el blog para contar a todo el que me pregunta mis impresiones.

Hay muchos lectores electrónicos, yo elegí el PRS porque me permite usar el diccionario en inglés con sólo pulsar en la palabra, además de subrayar y escribir sobre el libro. Quien no lo tenga que hacer, que no compre este modelo. Ganará en calidad de lectura pues la pantalla táctil provoca reflejos bajo algunas condiciones de luz, aunque a mí nunca me han molestado. Otra razón de peso para su elección es que permite la inserción de tarjetas de memoria y, sobre todo, el intercambio libre de todo tipo de archivos de texto (Word, rtf, PDF...). Por lo demás, tanto el tamaño de pantalla, como el peso o la duración de la batería son adecuados.

Evidentemente, leer ficción en papel es un meme muy arraigado en nuestro cerebro por lo que al principio resulta raro leer en pantalla. Pero la sensación dura lo que el texto que lees en atraparte, en seguida te olvidas de que no estás leyendo en papel. Por otro lado, leer ensayos o informes sí es de lo más natural, ya lo hacemos continuamente en la pantalla de nuestro ordenador y a nadie le va a resultar raro hacerlo en un ereader. Antes de seguir, la tinta electrónica no tiene que ver nada con la pantalla de un ordenador: no se refleja la luz, sino que se imprime a cada pasada de página. Se lee mejor que en el papel y no cansa nada nada la vista (y además podemos ampliar el tipo de letra a nuestro antojo).

Un elemento negativo es que se pierde el hojeo de libros, los ratones de biblioteca y librería me entenderán: ¿cuántas veces no hemos comprado un libro porque al hojearlo hemos descubierto un pasaje atractivo?, ¿cuántas veces no hemos leído un libro saltando alternativamente entre sus páginas? El lector electrónico casi nos obliga a leer de principio a fin, auque se disponga de la herramienta para ir a una página concreta. También pierde importancia el diseño del libro porque el lector homogeneiniza el aspecto, puede parecer un inconveniente, pero, paradójicamente, nos ayuda a concentrarnos en el contenido.

Por otro lado, ahora leo más que nunca y puedo ir saltando entre géneros y autores sin ningún problema, ahora mismo tengo más de 215 libros esperando: un poco estresante. Por cierto, sobre los géneros, aunque best sellers, clásicos y ficción en general están bien representados, es difícil aceder a poesía, teatro o textos especializados. Supongo que con el tiempo, se solventará el problema. Tal y como sucede en la sociedad informacional, en el libro electrónico el problema es elegir qué leer y no acceder a los títulos porque muchos (y cada semana más) están disponibles gratuitamente. Lo que nos lleva a otro par de conclusiones: las editoriales se tienen que poner las pilas ya y dejar de contener el muro de un embalse que les va a reventar si no ponen precios justos a los libros electrónicos que no tienen coste de impresión, almacenaje o distribución. No es posible que quieran cobrar lo mismo por un libro de papel que uno electrónico. Por cierto, autores, ¿por qué no publicar directamente y ganar más que el mísero 3% o 5% en el mejor de los casos que obtienen por la venta de cada ejemplar de papel?

Entre las cosas a mejorar, la lectura de cómic (supongo que la solución está en encajar las viñetas en el ancho horizontal de la pantalla), la resistencia a golpes y la humedad (olvídate de llevarlo a la playa o la piscina), el atractivo para los ladrones y cierta dependencia de una fuente de recarga (aunque tiene una autonomía real de unas dos semanas).

En conclusión, el lector electrónico es más que otro periférico: va a cambiar el acceso a la información porque los libros se comparten entre individuos sin dejar rastros (que tiemblen los tiranos), porque nunca fue tan fácil y barato que se pudiera leer cualquier libro, por lejos que estés de bibliotecas o núcleos habitados (bien para los países o regiones más pobres) así que se leerá más, sobre todo los libros sin restricciones de autoría (los clásicos serán más populares) y esto no supone la desaparición del libro como objeto —seguirá existiendo y usándose, aunque más selectivamente—, pero sí una revolución en la industria editorial que no ha sabido tomar lecciones de su vecina la discográfica. No lo dudes, en cuando puedas, hazte con tu pasaje al mundo de la literatura.

17
Dic
2009

Cómo hacer una (buena) presentacion

¿Tienes una presentación dentro de poco y no sabes por dónde empezar? Basándonos en la experiencia y lo que cuentan algunos expertos, vamos a dar algunos consejos básicos que os ayuden a preparar una buena presentación en, por ejemplo, Power Point y contarla al público.

Lo primero, aunque obvio, es organizar y preparar lo que queremos contar según el contexto, el público al que nos dirigimos y el tiempo del que disponemos. Establece un objetivo (motivar, entretener o informar) y ten en cuenta el contexto. Averigua quién es quién, qué les gusta, qué papel tienen, por qué están allí, su procedencia, su nivel de conocimientos y todo lo que puedas. Con esa información, prepara lo que quieres contarles.

Después, diseña diapositivas claras, no tienes que dar toda la información, así que no la atiborres de textos y cuadros, las pantallas son sólo una ayuda para la presentación oral. Lo que rodea a la idea también es importante. Las imágenes tienen que ser pertinentes, tener significado, no basta con que sean bonitas, sino una metáfora de lo que quieres transmitir.

Cuidado con el diseño: que sea fácil de leer. Tamaño mínimo de 30 puntos, si necesitas elegir un tamaño de letra más pequeño, estás escribiendo mucho texto. El fondo oscuro se lee mejor en presentaciones largas. Usa la animación, pero que tenga sentido, no epates. Respecto a las transiciones, ten en cuenta que cada una provoca una sensación, piensa cuál te interesa según lo que quieres transmitir. Recuerda que pulsando ESC sales de la aplicación y haciéndolo con B la dejas en blanco.

Para el discurso, crea un guión con intriga. Usa los silencios para centrar la atención en lo importante. Haz preguntas al público. Haz un resumen y señala los puntos fundamentales. El final es muy importante: déjalo en alto.

No muestres los archivos de tu ordenador al público (puede ser la competencia): limpia el escritorio. Recuerda cargar antes los enlaces a la web y probar el sonido. Desconecta los salva pantallas, avisos, alarmas, messenger, móvil y demás. Revisa los conectores (Mac o Linux) y las versiones de programas. Cuidado con la batería.

No leas lo que has escrito en la pantalla. Todo el mundo sabe leer, pero ellos no saben lo que tú les puedes contar. Revisa que tienes el archivo que necesitas, no obstante, envíalo a tu correo, además de tenerlo en un lápiz de memoria, por si acaso.

Ensaya con gente, de pie. Grábate en vídeo. Vocaliza, no dudes, trasmite pasión. Mira siempre al público. Muévete, cambia de tono y volumen. Calienta la voz antes de hablar y ten a mano agua.

Sé riguroso en lo que cuentas, usa citas y señala las fuentes. No copies. No imites, se nota y siempre queda ridículo. Sé tú, sé natural, aunque estés nervioso, dilo, te ayudará a dejar de estarlo.

Si sale mal, no pasa nada. Analiza y aprende para la próxima. A hablar delante del público se aprende hablando delante del público.
Por cierto, en el turno de preguntas o en la exposición, te puedes encontrar con cierta fauna:

· El "dormilón" (al que le cuesta tener los ojos abiertos o, directamente, ronca), ten cuidado, despista mucho, míralo en cuando te mire, pregúntale directamente, cambia el tono de voz, usa una inflexión, una palmada. O arrópalo con cariño, al fin y al cabo, le estás molestando.

· El "quéhagoyoaquí", lee el periódico, observa las telarañas con gran interés, se limpia las uñas. Hazle tú el mismo caso: ninguno.

· El "mellaman", suele aparecer en el turno de preguntas para decir lo que crea conveniente, por supuesto, sin relación con lo tratado en tu presentación. Especial cuidado con la variedad "me levanto y hablo al público", espera a que termine y dale las gracias por su contribución esencial. Nunca lo provoques, se crece ante la adversidad y monopolizará el diálogo. El público lo odia más que tú.

· El "semasquetú y te lo voy a decir", cruce con el anterior, te trata con condescendencia y no entiende que haces presentando algo sobre un área en la que es especialista mundial.

Para inspirarte, echa un ojo a estas presentaciones.

02
Dic
2009

Esta es nuestra lucha

Sirva como apoyo total y sin fisuras al Manifiesto. Tú también tienes que sumarte a esta lucha porque nos va el futuro en ello.

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Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial; ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial —un organismo dependiente del ministerio de Cultura—, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español lo que perjudicará uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras, lo que en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Por favor difunde este manifiesto en tu blog, Twitter, en redes sociales, en foros o imprímelo y repártelo.

26
Nov
2009

¡Hay Gramática!

Casi 80 años han hecho falta para que la lengua en la que nos entendemos 400 millones de personas (y estudian otros 20) tenga una nueva edición de su gramática. La última edición es de 1931, pero había dejado de ser válida hace mucho tiempo, entre otras cosas, porque se centraba en las variantes del español de España y casi no tenía en cuenta las americanas (ni africanas). En pocos días tendremos en las librerías y supermercados las cuatro mil páginas de los dos primeros volúmenes —falta por publicar el tercero dedicado a la fonética y fonología— por unos 120 €. Que nadie se asuste: habrá edición compendiada para el público en general por un precio bastante inferior y a precio reducido.

Lo más interesante de esta obra es su intención panhispánica que iguala todas las variantes del español, peninsular o americano, sin dar preeminencia a ninguna variedad. También es fundamental la intención de unificar la terminología (¿pretérito o pretérito imperfecto?, ¿pretérito pluscuamperfecto o antepretérito?), lo que será de gran ayuda en la educación general y, sobre todo, en el español para extranjeros. No obstante, que nadie se llame a engaños, los lectores del texto han de ser iniciados o estar muy interesados en la gramática para que tenga sentido su consulta. Al ciudadano medio, que sólo quiere saber si algo está «bien o mal» escrito, le serán más útiles los libros de estilo, el Panhispánico o el propio Diccionario.

Queda por ver si será una obra de intención normativa, como corresponde al objetivo de la Asociación de Academias, o descriptiva, como corresponde a los lingüistas, o un batiburrillo acomplejado, como últimamente pasa con algunas obras de la RAE. En cualquier caso, no hay que verlo como un texto cerrado, sino en continua creación; seguirá creciendo y mejorando, ahora que ya tenemos, por fin, el esqueleto sobre el que construirlo.

Es, en fin, algo muy bueno para los que tenemos la suerte de hablar una lengua que es ya uno de nuestros mayores recursos económicos.

Sobre este blog

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Me llamo Jorge Jiménez, soy profesor de español en la Facultad de Comunicación y Humanidades, lo que me obliga a aprender cada vez más, y confirmar que cada vez sé menos, sobre este instinto del lenguaje.

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