Wikipedia es una de las diez páginas más visitadas en Internet. En España, es indiscutible: todo el mundo la usa como referencia, incluidos los propios medios de comunicación que la atacan. Sin embargo, aún es tabú admitir públicamente su uso como fuente de referencia en un nuevo caso de «haz lo que digo y no lo que hago».
En la Academia esta tendecia es todavía más fuerte, ni siquiera se ha producido el debate público, como en otras universidades extranjeras. Sin embargo, la evidencia y el lamento de los profesores por su uso entre el alumnado es muy frecuente a pesar de que, de nuevo, todos la usamos como fuente de información, lo admitamos o no.
El problema está en aplicar estructuras mentales de la era industrial en plena sociedad de la información. Hace años, la información era de difícil acceso, estaba encerrada en bibliotecas (en España, escasas y para uso de especialistas), hasta que las enciclopedias llegaron a los hogares de la clase media que se lanzó a comprarlas con avidez para mejorar los trabajos escolares de sus hijos. La Larousse o la Espasa eran instituciones, hitos referenciales en muchos hogares: «míralo en la enciclopedia, niño». Su voz no se discutía. Lo decía la enciclopedia (o el profesor o la televisión) y no había más que discutir.
Si aplicamos este mismo esquema a la sociedad contemporánea, tenemos varios problemas. Detrás de Wikipedia no hay un grupo editorial, sino gente anónima, cualquiera puede escribir (hagan la prueba) o mejorar un artículo lo que provoca que los textos nunca se fijen. En estos tiempos líquidos, la información releva su verdadera cara: se mueve, fluctúa. Nunca hemos de fiarnos totalmente de un artículo de la Wikipedia como lo hacíamos de las viejas enciclopedias, sería un error. Entonces, ¿por qué me gusta la Wikipedia?
Me gusta porque nace de la colaboración entre miembros de una comunidad abierta a la que todos podemos pertenecer, porque es gratis, porque guarda el equilibrio, y, sobre todo, porque es una fuente de información muy fiable siempre que contrastemos la información con otras (algo imprescindible en la sociedad de la información) y observemos los indicadores de calidad secundarios en los artículos, como el uso de bibliografía, fuentes, citas o una correcta ortografía.
Si entra en la Wikipedia y encuentra un error, no lo critique, enmiéndelo (sólo tiene que pulsar en la pestaña superior), así miles de personas se beneficiarán de su conocimiento como usted se beneficia cada vez que la consulta. Colabore con la primera utopía real: conocimiento para todos.
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