Retos en la Educación Superior
Hace unos días, para una entrevista en un diario, un periodista me preguntaba sobre cuáles eran a mi juicio los problemas de la Universidad en España. La cuestión venía a colación de un debate sobre si la educación superior en nuestro país ha evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho la sociedad en los últimos treinta años. El telón de fondo era la ausencia de universidades españolas entre las mejores en el ranking internacional, y los últimos proyectos conocidos para evitar que esto siga ocurriendo.
Desde mi punto de vista, si queremos avanzar rápido y colocar una institución española entre las cien mejores del mundo en unos pocos años, hay algunos retos que deberíamos afrontar con urgencia. Retos que si bien no garantizan un lugar entre la élite, al menos eviten seguir perdiendo los trenes que están pasando desde hace ya algunos años.
En primer lugar, la Universidad española, o al menos una parte significativa de ella, debería de asumir de una vez por todas que sus aulas han dejado de ser un lugar exclusivo para la élite intelectual y económica. Al contrario, durante los últimos lustros la participación (porcentaje de jóvenes que cursan carreras universitarias) se ha elevado hasta tasas sólo al alcance de los países más desarrollados (entre universidad y Ciclos Formativos de Grado Superior más del 50% de los jóvenes españoles están estudiando educación postsecundaria). Por tanto, la educación universitaria es ya una educación masiva y el sistema debe asumirlo y prepararse con todas sus consecuencias.
El segundo reto es el de la educación a lo largo de toda la vida. La universidad debe dejar de ser un lugar para jóvenes para convertirse en el lugar dónde todos, jóvenes, investigadores y profesionales, se formen a lo largo de toda la vida; una y otra, vez en carreras largas, en programas de postgrado y en reciclaje profesional con cursos cortos.
La tercera cuestión sería la de conseguir que la universidad se entendiera con las profesiones. Debemos de lograr que la formación académica y científica no esté reñida con una orientación profesional. Que la formación práctica que posibilite a los egresados una carrera profesional fructífera se incorpore sin complejos al aula.
Finalmente, se debería de afrontar también el reto de la internacionalidad. No tiene sentido que en la sociedad que nos ha tocado vivir la formación superior siga teniendo un perfil marcadamente local. Aprender en inglés, además de en el idioma materno, o cursar parte de los estudios en un país distinto al original, deberían de ser elementos normales en nuestro sistema universitario. De no ser así, corremos una vez más el riesgo de que nuestro país no se incorpore al grupo de los más avanzados y desarrollados.

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario
miriam -
01 Junio 2010, 11:00el tema de los rankings siempre me ha sorprendido. Quién garantiza que por estudiar en una universidad que este posicionada bien en el ranking te haga mejor profesional? el tema prestigio en sí es un debate que la universidad como universidad debería afrontar.
Eduardo -
01 Junio 2010, 11:22Creo que uno de los retos de la educación es ser capaz de predecir la evolución de la sociedad en un mundo tan cambiante. Es muy difícil formar a personas para un panorama laboral que seguramente sea completamente diferente al del tiempo presente.
Es muy difícil y tiene mucho mérito. Yo creo que una de las claves la escribe en su post, "la educación a lo largo de toda la vida".
Enhorabuena.
Silvia -
01 Junio 2010, 11:55"Aprender en inglés, además de en el idioma materno, o cursar parte de los estudios en un país distinto al original, deberían de ser elementos normales en nuestro sistema universitario"
Por suerte creo que esto ya es una realidad de nuestro sistema educativo. Los profesores, padres y los propios alumnos no conciben, a mi parecer, una educación en el que no esté implícita la experiencia internacional o la formación en idiomas diferentes al materno.
Fernando -
01 Junio 2010, 12:45Yo creo que los retos que se plantean en este post han sido siempre las señas de identidad de la UEM, es decir, objetivos que se ha marcado y que de una manera u otra está logrando. Otras universidades deberían seguir este ejemplo.
Diegolas -
01 Junio 2010, 19:54"... conseguir que la universidad se entendiera con las profesiones. Debemos de lograr que la formación académica y científica no esté reñida con una orientación profesional."
Sin duda, por que no tiene sentido que en muchas carreras universitarias haya una oferta más grande (mucho más grande) que la demanda del mercado.
En este sentido estoy a favor de que se potencie más la Formación Profesional para determinadas titulaciones.
Javi -
06 Junio 2010, 00:16Yo sin embargo, no estoy de acuerdo en mezclar en un único campus titulaciones universitarias y titulaciones de Formación Profesional.
Y respecto a los Rankings, sean como sean, y con todo lo mal que estén hechos, la UEM debe hacer esfuerzos por estar bien posicionados en ellos. Hay mucha gente que no se para tanto a analizar todas las variables educativas que debería estar o no incluidas en un raking universitario, pero sin embargo, si saben leer si la universidad X es la 1º o la vigesimoséptima.
Rafa Mompó -
21 Junio 2010, 18:38Está bien figurar en los rankings, desde luego, pero también cabría reflexionar acerca de si los criterios de los rankings son del siglo XXI o del siglo XX.
Y mientras reflexionamos sobre ello, desde luego muchos pensamos que la clave de la Educación Superior que se necesita hoy en día está en la cercanía a las profesiones.
En un ranking que sólo midiera esta variable (cercanía a las profesiones), la UEM ya estaría bien posicionada... y camino de liderar a nivel mundial, por la propia cultura educativa y corporativa de la UEM.
Al tiempo.
Este blog tiene activada la moderación de comentarios. Tu comentario aparecerá cuando el propietario del blog lo apruebe.
Escribe tu comentario