04
Jul
2010

Luz de domingo

¿Se acuerdan ustedes de esta deliciosa película de José Luis Garci basada en un cuento de Ramón Pérez de Ayala? En ella, Urbano, el protagonista, medita sobre algo que le obsesiona: la luz del domingo es muy distinta a la de los demás días, en domingo parece que el sol mirara a la tierra cara a cara, en domingo es difícil que no se sienta al prójimo.
Les cuento esto porque estaba yo pensando estos días cuál podría ser esa luz de domingo que ilumine la educación en España; y más concretamente, aquella que ilumine a nuestros responsables políticos que tienen la obligación de liderarnos en las reformas estructurales que conviertan nuestro sistema educativo en un motor de desarrollo y progreso para todos los ciudadanos. Tengo la impresión que entre el discurso sobre la cultura del esfuerzo y el de la solidaridad, se nos está quedando varada en una playa inexplorada (o quizá en otra llena de turistas ajenos a lo que sucede a su alrededor) la sensibilidad necesaria para entender la realidad que nos rodea.
Hace pocos días, durante la Cumbre anual del American Business Council que se celebró en la Universidad Europea de Madrid, se llevo a cabo una mesa redonda sobre educación. En sus conclusiones, se hacía de nuevo una llamada a la reforma que ponga la educación al servicio del estudiante; que tenga un sentido práctico además del académico; que se inserte en la sociedad a la que debe servir, y que cuente con todos, también con las empresas, en esta labor de formar a los jóvenes. Como ven, conclusiones tan obvias que ya están gastadas de tanto repetirse, pero que no acaban de concretarse. Quizá por los intereses creados en el sector.
Un sistema educativo en el que un tercio de los estudiantes no acaban la educación secundaria obligatoria; donde un treinta por ciento de los matriculados en la universidad no acaba la carrera, y la mayoría de los que sí lo hacen necesitan un número de cursos sensiblemente superior a los reglamentados, no mira a la cara de los estudiantes, ni siente a los ciudadanos, ni tan siquiera tiene luz, y mucho menos de domingo.

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no he visto la película pero estoy de acuerdo con su reflexión. Y volvemos a lo que venimos diciendo mucho en este blog, que igual se dice mucho y se hace poco. Y que igual los que tienen poder y capacidad de cambiar las cosas a nivel españa no toman las riendas del proyecto porque implica demasiado cambio para una universidad que lleva demasiado tiempo siendo igual.

Mugrientas y apolilladas cortinas negras cubren las ventanas del sistema educativo Español, y complicado será que esas cortinas se abran mientras muchos sigan prefiriendo la luz de una anticuado candil para iluminar una habitación que lleva muchos años en penumbra.

El "sistema" no cambia solo. La fuerza de la sociedad es lo que lo cambia. Los políticos tampoco lo cambian. Son las Universidades privadas, como la UEM, las que están liderando, con su innovación, la nueva forma de hacer educación superior.

Soy 100% partidaria de una reforma estructural de la educación, pero no sólo de la universitaria. Es necesaria una reforma educativa que vaya desde preescolar hasta la universidad, pasando por las mentalidades y consciencias dentro de los propios hogares. Porque el problema no es sólo que las metodologías de aprendizaje estén obsoletas o sean mejorables (que lo son; siempre son mejorables). El problema es más profundo, implica la pérdida de los valores ligados a la educación: la capacidad de esfuerzo, las ganas de aprender constantemente (no sólo de los alumnos, sino de los profesores innovando, cuestionándose a sí mismos, retando las mentes de los que están delante suya...), el respeto a los profes y a la cultura. Y esto no se resuelve únicamente dentro del aula.

¡Qué recuerdos!
¿Quién no ha tenido algún profesor que ha conseguido que te cuestionaras cada punto y coma, incluso lo que él mismo decía?. ¿Quién no ha tenido a algún profesor que hacía que te pasaras horas con tus colegas hablando sobre ese tema expuesto en clase?
Quién no ha dicho alguna vez: “mira que pensaba que esta asignatura iba a ser un peñazo, pero al fin me ha llegado a gustar”... o; “ voy a recordar las clases de las 9.30 con María la de Filosofía”.

Tenemos que intentar luchar por tener estos momentos, este tipo de profesores y de aprendizaje porque es aquí donde, para mí, reside la luz de domingo.

Estimado señor Carmelo, demasiado pastel me parece su reflexión, la verdad es que no he visto la película, pero me parece muy poética la asociación, seré menos optimista pero de veras pienso que ni con luz de domingo ni de sábado esto mejora. Estamos en un momento de crisis de valores que afecta a las cuestiones fundamentales de la vida, nuestra educación, la justicia, la sanidad , lá casta política y la familia.Parece que necesitamos pacto para todo, ya que en las decisiones mayoritarias se esconden las debilidades de quien no es capaz de decidir o no quiere responder por sus decisiones. Lo que pido es que en el día de la semana que considere, quien deba tomar la decisión lo haga y entienda que cada minuto que perdemos es oro.

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Este blog es un espacio de diálogo y reflexión sobre el rol de La Universidad como institución clave para el progreso de la sociedad. Mi intención es haceros partícipes de ello e invitaros al debate. Bienvenidos.

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