24
Ago
2010

Vocaciones

Mientras muchos, los que pueden, están de vacaciones tratando de vivir el presente del ocio, los viajes o el mero descanso, otros, bastantes, tienen su vista puesta en el próximo curso que comienza en pocas semanas. Este contemplar el futuro académico con una especial ilusión, con la conciencia de que sus vidas pueden cambiar, es espacialmente significativo para aquellos que se plantean estudios superiores; bien de grado, Universidad o Ciclos Formativos, bien de postgrado. Para algunos, será su primera vez, normalmente jóvenes provenientes del Bachillerato, para otros, el seguir formándose profesional y personalmente. Seguramente para todos, la mejor manera de canalizar sus sueños y encauzar sus vocaciones.
Seamos pragmáticos, aunque sólo sea por un rato, las limitaciones de plazas en algunos estudios y centros; los horarios incompatibles con otras actividades, sobre todo las profesionales, y la falta de adaptación de determinada oferta a las inquietudes reales de los ciudadanos, son elementos frustrantes de la vocación. Y la vocación es, en el tema que nos ocupa, la adaptación libre que cada individuo hace de su talento a una actividad profesional concreta. De manera que cuando impedimos que una persona estudie lo que más le gusta estamos también limitando el desarrollo pleno de sus competencias personales.
Hace algunas semanas escuche en una conferencia al ex presidente de Costa Rica y premio Nobel de la paz, Oscar Arias, explicar que la superioridad de las universidades americanas se explica porque se sustentan en un sistema educativo que en su conjunto ofrece infinidad de asignaturas que permite que cada estudiante vaya haciendo su itinerario académico según sus preferencias y capacidades, es decir, según su vacación. Por el contario, añado yo, nuestro sistema tiene un gusto por la uniformidad, todos estudiamos lo mismo y de la misma manera, y por los itinerarios prefijados por el sistema. Lo más curioso del tema, mirado desde la perspectiva de los años de experiencia personal y profesional, es que esta rigidez no garantiza ciudadanos mejor formados no profesionales más competentes. Ni individuos más felices o sociedades más justas.

18
Jul
2010

La Universidad Personal

Un gran cambio está en marcha en la educación: el uso pleno de las nuevas tecnologías en el sistema de enseñanza y aprendizaje. No es que la informática no haya llegado a las aulas, hace tiempo que lo hizo (por cierto, de la mano de los estudiantes), sino que aún no ha impactado los sistemas pedagógicos.
Las nuevas tecnologías entran en las aulas y el estudiante sale de ellas. Me explico. La enseñanza on-line permite a los alumnos elegir el lugar donde quieren estudiar. En la Universidad Europea de Madrid estamos inmersos en un ambicioso programa de educación “híbrida”: La Universidad Personal, donde se mezcla la educación presencial y la educación en línea al gusto del estudiante. O, más concretamente, acorde a sus posibilidades.
Lo más importante es que el estudiante es quién decide qué parte del programa estudia on-line y cuál presencial. La Universidad Personal se asienta sobre estos tres pilares: flexibilidad para elegir, la personalización del programa y la interacción entre el estudiante y la comunidad universitaria y empresarial a través de herramientas tecnológicas innovadoras. Todos los contenidos se presentan en un accesible y moderno formato que alberga teoría y actividades de refuerzo. Además, contiene actividades evolutivas individuales y de grupo relacionadas con la aplicación y transferencia de lo aprendido.
Las titulaciones que podrán cursarse en este formato engloban tanto estudios de Grado como de Postgrado, y la actividad presencial se podrá seguir en los campus de Villaviciosa y La Moraleja, en la Comunidad de Madrid, y en el Centro Adscrito de Valencia, en función de la titulación escogida.
Estamos convencidos que esta formación “hibrida” es el futuro de la formación para todo tipo de alumnos, pero muy especialmente para los que ya están integrados en el ámbito profesional. Por lo tanto, conecta especialmente bien con todos aquellos que piensan que la educación superior es para toda la vida; que el aprendizaje continuo facilita el reciclado profesional e intelectual, pero que no encontraban acomodo en los sistemas educativos sólo presenciales.

04
Jul
2010

Luz de domingo

¿Se acuerdan ustedes de esta deliciosa película de José Luis Garci basada en un cuento de Ramón Pérez de Ayala? En ella, Urbano, el protagonista, medita sobre algo que le obsesiona: la luz del domingo es muy distinta a la de los demás días, en domingo parece que el sol mirara a la tierra cara a cara, en domingo es difícil que no se sienta al prójimo.
Les cuento esto porque estaba yo pensando estos días cuál podría ser esa luz de domingo que ilumine la educación en España; y más concretamente, aquella que ilumine a nuestros responsables políticos que tienen la obligación de liderarnos en las reformas estructurales que conviertan nuestro sistema educativo en un motor de desarrollo y progreso para todos los ciudadanos. Tengo la impresión que entre el discurso sobre la cultura del esfuerzo y el de la solidaridad, se nos está quedando varada en una playa inexplorada (o quizá en otra llena de turistas ajenos a lo que sucede a su alrededor) la sensibilidad necesaria para entender la realidad que nos rodea.
Hace pocos días, durante la Cumbre anual del American Business Council que se celebró en la Universidad Europea de Madrid, se llevo a cabo una mesa redonda sobre educación. En sus conclusiones, se hacía de nuevo una llamada a la reforma que ponga la educación al servicio del estudiante; que tenga un sentido práctico además del académico; que se inserte en la sociedad a la que debe servir, y que cuente con todos, también con las empresas, en esta labor de formar a los jóvenes. Como ven, conclusiones tan obvias que ya están gastadas de tanto repetirse, pero que no acaban de concretarse. Quizá por los intereses creados en el sector.
Un sistema educativo en el que un tercio de los estudiantes no acaban la educación secundaria obligatoria; donde un treinta por ciento de los matriculados en la universidad no acaba la carrera, y la mayoría de los que sí lo hacen necesitan un número de cursos sensiblemente superior a los reglamentados, no mira a la cara de los estudiantes, ni siente a los ciudadanos, ni tan siquiera tiene luz, y mucho menos de domingo.

25
Jun
2010

Historias de la Graduación

Llega el verano, y con él ese momento culminante en la vida de un estudiante que es el dejar de serlo. La graduación es el final de la universidad y la entrada al mundo laboral. Un entrada siempre difícil, y más ahora con la crisis económica que suma mayores obstáculos. Pero queda un momento para disfrutar de las emociones del acto de graduación. Emociones de las que son protagonistas absolutos los estudiantes que se gradúan, pero que son vividas con una enorme intensidad por las personas que les han ayudado a conseguirlo. Especialmente los padres, que, como dijo Luis Bassat en la Lección Magistral que puso brillante final al último curso, apenas pueden dar crédito a que el paso del tiempo haya convertido a los niños y niñas a los que hace bien poco enseñaban a montar en bicicleta en hombres y mujeres adultos que se esfuerzan por encontrar su camino en la vida y una carrera profesional que les compense de tantas horas invertidas en su educación.
Luis Bassat fue un conferenciante de lujo. Y dijo más cosas. Desgranó con enorme detalle las características, valores y habilidades que a los nuevos graduados se les va a exigir a la hora de encontrar el trabajo que satisfaga sus aspiraciones profesionales. También hizo hincapié en la necesidad de sumar a los conocimientos adquiridos (la aptitud), la correcta actitud que en la vida es esencial para conseguir al éxito profesional y al bienestar personal.
Un alumno por facultad dirigió unas palabras en nombre de su promoción. Hubo de todo, desde reflexiones profundas, como la del estudiante que nos emocionó con el relato de su vida y que afirmó que “si luchas, puedes perder; pero si no lo haces, estás perdido”, hasta otras más divertidas y optimistas como la afirmación de otro estudiante de que “con los egresados de la Universidad Europea de Madrid la crisis tiene los días contados”.
Deseamos que los flamantes egresados hayan aprendido lo más importante de todo: que la necesidad de seguir aprendiendo les debe acompañar durante toda la vida. Esto es lo que nos haría más felices a los que nos quedamos.

10
Jun
2010

Valores y Educación Superior

Junto a su Director, Emilio Butragueño, la Escuela de Estudios Universitarios Real Madrid – Universidad Europea de Madrid presentó la semana pasada el Máster en Gestión Deportiva en la Universidad de las Américas de Quito. La UDLA es la universidad Laureate en Ecuador; una magnífica institución que está teniendo un rápido crecimiento y reconocimiento gracias a su buen hacer académico y su impecable gestión. Este postgrado, que comenzará el próximo curso académico, se suma a la ingeniería (grado) sobre gestión y marketing deportivo que comenzó en septiembre pasado. De esta manera, la Universidad de las Américas completa una de las mejores ofertas en temas deportivos de América Latina.

Durante la presentación al claustro de profesores de la UDLA, se suscitó un curioso debate sobre qué valores podrían compartir deportistas de élite en el mejor club de fútbol del mundo del siglo XX (según la FIFA, que no se me enfaden los aficionados de otros equipos) y los profesores universitarios. Desde estas líneas, me permito compartir con ustedes las interesantes y, en cierta medida, sorprendentes conclusiones con el ánimo de que traten de aplicarlas en su propio ámbito profesional.

En resumen, cinco son los valores que se señalaron como más significativos. En primer lugar, el equipo antes que el individuo. Es decir, que los profesores universitarios deberían anteponer los intereses de su departamento, facultad o incluso su universidad a los suyo propios. Después, y muy relacionado con el anterior, elsentido de la camaradería. No soy nada sin los demás. Mi éxito, mi carrera, depende de cómo le vaya a mis compañeros. A continuación, la resistencia a la derrota. El gusto por la excelencia y por la superación. Los profesores trabajan para que su universidad sea cada vez mejor, y mejor que otras instituciones; lo que llevaría aparejado algo tradicionalmente tan poco universitario como la competitividad. Más adelante, se mencionó el esfuerzo. Dar siempre lo mejor de uno mismo, el trabajo como valor. El entrenamiento constante, en el caso de los deportistas; el estudio continúo en el de los profesores. Finalmente, la humildad. Cuando ganamos y cuando perdemos. El respeto a los demás y la percepción de que siempre podemos hacerlo mejor.

Personalmente me cuesta creer que si hiciéramos una encuesta sobre valores entre profesores universitarios los señalados más arriba salieran entre los mencionados. Seguramente lo harían otros quizá más bellos, creación de nuevo conocimiento, servicio a la comunidad o progreso social, pero tal vez menos prácticos a la hora de conseguir pequeñas mejoras en el día a día. Lo que los futbolistas profesionales definen como ir partido a partido.

31
May
2010

Retos en la Educación Superior

Hace unos días, para una entrevista en un diario, un periodista me preguntaba sobre cuáles eran a mi juicio los problemas de la Universidad en España. La cuestión venía a colación de un debate sobre si la educación superior en nuestro país ha evolucionado al mismo ritmo que lo ha hecho la sociedad en los últimos treinta años. El telón de fondo era la ausencia de universidades españolas entre las mejores en el ranking internacional, y los últimos proyectos conocidos para evitar que esto siga ocurriendo.

Desde mi punto de vista, si queremos avanzar rápido y colocar una institución española entre las cien mejores del mundo en unos pocos años, hay algunos retos que deberíamos afrontar con urgencia. Retos que si bien no garantizan un lugar entre la élite, al menos eviten seguir perdiendo los trenes que están pasando desde hace ya algunos años.

En primer lugar, la Universidad española, o al menos una parte significativa de ella, debería de asumir de una vez por todas que sus aulas han dejado de ser un lugar exclusivo para la élite intelectual y económica. Al contrario, durante los últimos lustros la participación (porcentaje de jóvenes que cursan carreras universitarias) se ha elevado hasta tasas sólo al alcance de los países más desarrollados (entre universidad y Ciclos Formativos de Grado Superior más del 50% de los jóvenes españoles están estudiando educación postsecundaria). Por tanto, la educación universitaria es ya una educación masiva y el sistema debe asumirlo y prepararse con todas sus consecuencias.

El segundo reto es el de la educación a lo largo de toda la vida. La universidad debe dejar de ser un lugar para jóvenes para convertirse en el lugar dónde todos, jóvenes, investigadores y profesionales, se formen a lo largo de toda la vida; una y otra, vez en carreras largas, en programas de postgrado y en reciclaje profesional con cursos cortos.

La tercera cuestión sería la de conseguir que la universidad se entendiera con las profesiones. Debemos de lograr que la formación académica y científica no esté reñida con una orientación profesional. Que la formación práctica que posibilite a los egresados una carrera profesional fructífera se incorpore sin complejos al aula.

Finalmente, se debería de afrontar también el reto de la internacionalidad. No tiene sentido que en la sociedad que nos ha tocado vivir la formación superior siga teniendo un perfil marcadamente local. Aprender en inglés, además de en el idioma materno, o cursar parte de los estudios en un país distinto al original, deberían de ser elementos normales en nuestro sistema universitario. De no ser así, corremos una vez más el riesgo de que nuestro país no se incorpore al grupo de los más avanzados y desarrollados.

15
May
2010

Madiba - Nelson Mandela

El pasado 7 de mayo celebramos en el campus de la Universidad Europea de Madrid en Villaviciosa de Odón un acto realmente entrañable: el doctorado honoris causa a Nelson Rohlihlala Mandela. Realmente todos los doctorados lo son, pero éste fue sin duda especial por todo lo que representa Madiba, el apodo con el que se le conocía en su clan, como inspiración para todos aquellos interesados en tender puentes de reconciliación y entendimiento entre las personas, su raza, su religión o sus ideas políticas. Un magnífico ejemplo para todos, y más para los jóvenes. El galardón le fue concedido en nombre de seis universidades de la Red Laureate y fue recogido en su nombre por el embajador de la República de Sudáfrica en España, Sr. Vusi Bruce Koloane.
Mandela nos ha dejado muchos sabios pensamientos, pero hay una cita sobre el papel de la educación sobre la que me gustaría llamar la atención: Education is the most powerful weapon you can use to change the world. La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Se me ocurre que todos los que estamos en esta actividad somos fabricantes de armas, de armas de destrucción masiva. Hermosas armas que destruyen la ignorancia y la pobreza, los prejuicios y la intolerancia, la ignominia y el odio. Maravillosas armas que construyen la riqueza de los pueblos, el bienestar de los individuos y el progreso de las sociedades.
Debido a su estado de salud, el Sr. Mandela estuvo representado por el ministro Mac Maharaj, enviado especial del presidente de la República de Sudáfrica, activista político que estuvo encarcelado junto a Mandela en Robben Island, y que también fue ministro de transportes siendo ya Mandela Presidente. Un hombre también extraordinario, que a pesar de las penalidades pasadas durante muchos lustros, la cárcel, la persecución, el exilio de su tierra, amigos y familia, no guarda un ápice de rencor. Personas grandes, sin resentimientos, optimistas hacia la vida, contentos de lo logrado y felices por lo vivido.
Sólo unos pocos elegidos pueden ser Mandela a lo largo de toda su vida, pero quizá algunos más podríamos serlo un solo día de nuestra vida, incluso una vez al año. Quizá cada 7 de mayo de los próximos años pudiéramos celebrar en la Universidad el día de Madiba, una jornada para la reflexión y el dialogo sobre los problemas de intolerancia e incomprensión que nos rodea. Una fecha que nos inspire en el ejemplo de Mandela. Un día para recordar a los grandes hombres que contribuyeron al acercamiento de razas, religiones e ideas, o para exponer las grandes ideas que todos nosotros somos capaces de albergar en nuestros corazones al menos una vez cada 365 días.

07
May
2010

Universidad Europea en Valencia

Una vez completados todos los trámites legales, la Universidad Europea de Madrid abre de par en par las puertas de su Centro Adscrito en Valencia. El proceso ha sido algo más largo y complicado de lo previsto al tratarse de la primera vez en España que se aplicaba la reforma de la ley universitaria del año 2007 que permite los centros adscritos a las universidades privadas. Anteriormente esto sólo era posible para las universidades públicas. Esto es una pequeña prueba de que, aunque muy lentamente, el sistema universitario español se va abriendo a la competencia.
Por otra parte, el Centro Adscrito de Valencia de la Universidad Europea de Madrid es un hermoso proyecto educativo que va a tratar de aportar en la Comunidad Valenciana los rasgos distintivos que la Universidad Europea viene proponiendo en Madrid desde hace tiempo: innovación, internacionalidad y orientación a las profesiones.
La Comunidad Valenciana es una región exitosa desde hace muchos años. Su actividad económica y social han conseguido un rápido desarrollo y un acentuado progreso social en las últimas dos décadas. Su sistema de educación superior también es puntero y de calidad. Cuenta con buenas universidades públicas y privadas. Y la Universidad Europea de Madrid quiere contribuir a mejorarlo aún más a través de las señas de identidad ya señaladas.
Todas nuestras carreras están adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior (el Proceso de Bolonia). Estamos siendo tremendamente innovadores en el proceso de aprendizaje que sitúa al estudiante en el centro; en nuestro modelo académico que compagina teoría científica con práctica profesional, y en nuestra orientación pedagógica que fomenta los métodos activos de aprendizaje así como las competencias y valores personales. Para ello, además de un claustro de profesores de calidad contrastable, contamos con modernas instalaciones en el centro urbano de la ciudad, donde conviven aulas teóricas con laboratorios polivalentes y salas de trabajo en equipo. El Centro tiene vocación de convertir la educación superior en un proceso a lo largo de toda la vida; y, por tanto, sus programas van dirigidos tanto a estudiantes a tiempo completo como a aquellos que desean compaginar sus estudios con el ejercicio profesional. Además, estamos determinados a favorecer la internacionalización del sistema universitario valenciano promoviendo la movilidad de estudiantes y profesores, tanto de Valencia al resto del mundo como la presencia de extranjeros en la Comunidad. Y estamos en permanente contacto con el mundo profesional de todas aquellas disciplinas en las que impartimos enseñanza, de forma que incentivemos las relaciones universidad- profesión a todos los niveles, desde la presencia de profesionales en nuestro claustro hasta las prácticas de nuestros alumnos en las más relevantes empresas, organizaciones e instituciones, y, en definitiva el empleo de nuestros egresados.

30
Abr
2010

Universidades con futuro, organizaciones modernas

Soy de los que piensan que una universidad, cualquier universidad, es tan buena como lo creen y lo juzgan sus alumnos, lo empleadores que les dan trabajo cuando egresan y la sociedad a la que pertenecen. Para ello, es fundamental que la calidad se dé sobre todo en ese “momento de la verdad” que significa el profesor y sus alumnos juntos en un aula. Ahí es sin duda donde una universidad se juega la calidad de su docencia y comienza a construir su prestigio. Sin embargo, hay otros factores que además pueden contribuir a sustanciar una universidad con futuro. En esta ocasión me gustaría referirme a los factores organizativos.
¿Son las universidades españoles organizaciones modernas? Seguramente no. O, al menos, yo no he podido apreciarlo con carácter general. En las organizaciones de todo tipo que funcionan hay elementos que las caracterizan: La planificación estratégica y su desarrollo en presupuestos, objetivos de eficiencia y revisiones y ajustes periódicos. La innovación como proceso del que participan muchos miembros de la organización y se aplica en acciones concretas. Y, sobre todo, las personas. Políticas de contratación que vayan más allá de la tendencia natural a contratar basándose en opiniones y emociones; y no digamos de amiguismo e intereses creados. Que a cambio se basen en guías de competencias profesionales, actitudes y personalidad que permitan optar a contratar a los mejores. Desarrollo de las personas que ya están en la organización, con el objetivo de reconocer, recompensar y formar a los mejores. Estimulo del liderazgo, del trabajo en equipo y en crear el banquillo necesario para asegurar que la organización tiene el talento necesario para el futuro.
Todo esto define una organización moderna y debería, en mi opinión, caracterizar a una universidad de futuro. Me temo que la mayoría de los centros de educación superior en España no estén en esta sintonía. Lo que en ellos se enseña no es de aplicación interna. Cuando alguna universidad privada aplica estas tareas y responsabilidades tan lógicas y habituales en otros campos de la actividad económica y social, se las pueda tachar de mercantilistas, empresarialitas o comerciales. Cuando tan solo es el sentido común necesario para asegurar el éxito de los que de las universidades se benefician: estudiantes, profesores y empleados y la sociedad en general.

16
Abr
2010

Debajo del pupitre

No me importa viajar por trabajo, pero no me gustan los aeropuertos. Como dice un amigo mío, la aviación comercial no ha evolucionado en los últimos veinticinco años, al menos desde el punto de vista de la atención al cliente. Incluso ha empeorado, dice otro conocido; añadiendo que en ningún otro medio de transporte público se toleraría tamaña falta de puntualidad y atención. En fin, que no me gustan los aeropuertos pero me gustan sus librerías. Hace unos días entré en una para comprar un libro que leer durante un viaje. Quería algo nuevo, tenía ganas de descubrir algún joven autor. Leyendo las solapas me incliné por La Camarera de Markus Orths, un escritor alemán de apenas 30 años. Más que de una novela, en realidad se trata de un cuento. La Camarera es el retrato de una joven que quiere saber cómo consigue la gente lo que tanto le cuesta a ella: llevar una vida normal. Para ello, se mete debajo de la cama de alguna de las habitaciones del hotel donde trabaja y pasa la noche allí, observando a los huéspedes y viviendo su vida.

Si siguen ustedes las secciones de educación de los diarios, habrán podido observar que en los últimos años proliferan los estudios que tratan de entender la educación desde el punto de vista de los estudiantes. A mí me parecen excelentes noticias. Cada nuevo estudio, además, parece irse abriendo en círculos concéntricos, tomando como centro al alumno, para tratar de entender la educación desde un espectro más amplio. Así, hemos pasado de estudiar la relación del alumno con el profesor a analizar su interacción con un entorno más diverso: compañeros, familia, circulo social…Es casi como la camarera del libro de Orths, nos hemos metido debajo del pupitre para comprender mejor a los estudiantes y sus circunstancias. Estamos descubriendo que la familia, la formación de los padres y su profesión contribuyen más a la normalidad escolar que el número de alumnos por aula. Que el número de estudiante inmigrantes en las aulas es menos relevante para explicar el fracaso escolar que la formación del profesor. Que la motivación del alumno por aprender es más importante que el número de libros de texto del que se dispone. O, en el caso de la universidad, que cada día es mayor la proporción de graduados mayores de 25 años que vuelve a las aulas para estudiar una segunda carrera o un postgrado, y que ello requiere algunos cambios profundos del modelo académico.

Si todos estos estudios son competentes, y no tenemos razón alguna para pensar que no lo son, quedaría lo más difícil, ponerlos en práctica. Y aquí podemos encontrarnos con dos graves inconvenientes: los intereses creados y la tradición de que los educadores no son gente de acción.